miércoles, 15 de agosto de 2007

Cojones

Uno de los escritores que mas me gustan es Arturo Perez-Reverte, creo que es dificil encontrar un tío tan culto y tan lúcido en España hoy en día, ademas sin pelos en la lengua, se cisca en lo que se tiene que ciscar y defiende lo que cree que debe defender, de forma sencilla, directa pero a la vez elaborada. Además es un dominador de todo tipo de lenguaje, en "La Reina del Sur" se vuelve mejicano y su discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua Española fue escrito y leído en germanía.

Ultimamente he leido un libro con artículos suyos, siendo a cada cual mejor. Reproduzco aquí uno que no está en el libro y que indica con que tipo de personaje es:


"Ahora me explico las quejas de los extranjeros por sus dificultades con nuestras acepciones. Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número y acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, "cojones".

Si va acompañada de un numeral, tiene significados distintos según el número utilizado. Así, "uno" significa "caro o costoso" (valía un cojón), "dos" significa "valentía" (tiene dos cojones), "tres" significa "desprecio" (me importa tres cojones), un número muy grande más "par" significa "dificultad" (lograrlo me costó mil pares de cojones).

El verbo cambia el significado. "Tener" indica "valentía"(aquella persona tiene cojones), aunque con signos exclamativos puede significar "sorpresa"(¡tiene cojones!); "poner" expresa un reto, especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa).

También se los utiliza para apostar (me corto los cojones), o para amenazar (te corto los cojones).

El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así, el presente indica "molestia o hastio" (me toca los cojones), el reflexivo significa "vagancia" (se tocaba los cojones), pero el imperativo significa "sorpresa" (tócate los cojones!).

Los prefijos y sufijos modulan su significado: "a-" expresa "miedo" (acojonado), "des-" significa "cansancio" (descojonado), "-udo" indica "perfección" (cojonudo), y "-azo" se refiere a la indolencia o abulia (cojonazo).

Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa "éxito"(me salió de cojones) o "cantidad" (hacía un frío de cojones), "por" expresa "voluntariedad" (lo haré por cojones), "hasta" expresa "límite de aguante" (estoy hasta los cojones), "con" indica "valor" (era un hombre con cojones) y "sin", "cobardía" (era un hombre sin cojones).

Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa "frio" (se me quedaron los cojones morados), la forma, "cansancio" (tenía los cojones cuadrados), pero el desgaste implica "experiencia" (tenía los cojones pelados de tanto repetirlo).

Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados); sin embargo hay un tamaño máximo (tiene los cojones como los del caballo de Espartero) que no puede superarse, porque entonces indica "torpeza o vagancia" (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, e incluso necesita una carretilla para llevarlos).

La interjección "¡cojones!" significa "sorpresa", y cuando uno se halla perplejo los solicita (¡manda cojones!).

En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones).

En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.

Tengo pensado reproducir otro pero no lo encontre y tengo que teclearlo, ya lo hare. Ademas me la juego a que en el artículo original donde pone castelleno ponía español.

1 comentario:

teresa dijo...

Pues yo debo ser la única persona del planeta que piensa que el hombre es un pesado.